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'Young Sánchez y otros cuentos', de Ignacio Aldecoa

Por Marcos Vilaseca. - Young Sánchez, de Ignacio Aldecoa (1925-1969), es sin duda uno de los mejores cuentos españoles sobre boxeo, y eso que, paradójicamente, no describe ningún combate de boxeo… En el breve relato, Aldecoa nos ofrece una pincelada de la vida de Paco “Young” Sánchez, un joven peso pluma que trabaja como mecánico en una fábrica del Madrid gris de los años 50. La narración transcurre en el barrio de Atocha, donde Paco reparte su tiempo entre el duro turno de noche, la “bodega de Modesto” y la preparación en el gimnasio para su próximo combate, que será el primero que dispute como profesional. A pesar de su carácter solitario y taciturno, Paco es conocido y saludado en todo el barrio, una admiración que se extiende a la humildad de su hogar, en el que los tres miembros de su familia se desviven por complacerle —su madre y su hermana preparándole la comida y lavándole la ropa, su padre animándolo con un exceso de orgullo que en ocasiones le lleva a caer en el ridículo—.
El cuento de Aldecoa me recuerda a otros dos autores que ya comentamos aquí hace algún tiempo: Manuel Alcántara y W. C. Heinz.
Por un lado, el estilo de Aldecoa hace pensar en Manuel Alcántara (no es casualidad que el cuento esté dedicado precisamente a él) y en su habilidad para crear metáforas tan sorprendentes como efectivas, como por ejemplo a la hora de describir la habitación de Paco —“El cuarto olía a pared mohosa y a toalla siempre empapada y sucia”—, su peinado —“Un vientecillo fresco entraba por las ventanas revolviéndole el mechón, que sentía como una carrera de insecto por la frente, acariciándole los párpados entornados y el rostro recién afeitado, la piel escocida por una hoja muy usada”— o los flirteos amorosos de un joven —“aquel muchacho debía haber tenido ya unas cuantas novias con las que seguramente había paseado buscando los oscuros de las calles cuando las acompañaba a sus casas”—.
Por otro lado, Young Sánchez se parece a la novela El Profesional de Heinz en el sentido de que, a pesar de que ambas obras tratan sobre sendos boxeadores, la descripción de la acción pugilística no forma parte del eje principal de la trama. En el caso de Heinz apenas ocupa 5 de las 381 páginas del libro; Aldecoa va más allá y nos priva completamente del combate: el cuento acaba precisamente en el momento en que Paco sube al cuadrilátero. “Entonces sonó la campana y se volvió. Estaban esperándole.” son las últimas frases del relato. Por lo tanto, es la vida del personaje, su cotidianidad, lo que quiere resaltar el autor por encima del desenlace de la pelea.
A quien le sepa a poco siempre puede acudir al largometraje homónimo que Mario Camus rodó en 1963 y que está más o menos basada en el cuento de Aldecoa. Pasando por alto el discreto trabajo de los actores y de la falta de ritmo de la película ―ambientada en el barrio del Poblenou de Barcelona, como saben los que han leído Jamás me verá nadie en un ring, de J Guillamón―, ésta incluye varias escenas de combates, a menuda grabadas con escasa fortuna. A pesar de lo que afirman muchos sitios de internet, Aldecoa no participó en el guion, tal y como se desmiente en este interesante artículo que compara el relato y el film.
Por último, decirles que no deberían tener problemas para leer este estupendo cuento, ya que aparece en múltiples volúmenes recopilatorios del autor ―uno de los últimos publicado por Alfaguara en 2008―. Yo tuve la suerte de encontrar el ejemplar que encabeza esta reseña, editado por el periódico El País, por pura casualidad, rebuscando en una cesta de libros de segunda mano de una librería del barrio de Gràcia, ¡y por sólo 3 euros! Ya saben, un poco de suerte y un poco de paciencia.


Young Sánchez y otros cuentos
Ignacio Aldecoa
Cuento
Ed. Diario EL PAÍS, 2005, 36 págs.

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