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¿Cómo puede alguien apoyar el boxeo?

Patrick Day fallece en combate
Patrick Day falleció en octubre de 2019 ante Charles Conwell
Por Tim Starks . -  Richie. Patrick Day. Maxim Dadashev. Hugo Santillan. Boris Stanchov. Esta es la lista de fallecidos que se ha producido en el boxeo durante 2019, y es algo realmente trágico y horrible. Digo esto porque estoy a punto de realizar un trepidante ejercicio sobre la cuerda floja en el que trato de defender el deporte que produjo esas muertes, desde un punto de vista moral. Al escribirlo suena muy mal, pero tenemos que reconocer lo que es y lo que no es, para poder llegar al final de cualquier asunto.

Defender el boxeo parece cada vez más difícil, especialmente cuando las muertes llegan de manera tan seguida. Cada vez que leo u oigo hablar de una, medito: ¿Cómo puedo justificar ver este deporte? ¿Por qué no paso de esto?

Y normalmente encuentro algunas razones.

La primera es la más insensible, pero se requiere una mente fría. Un promedio de 13 personas mueren al año a causa del boxeo. Lo ideal sería cero. Pero es algo intrínsecamente peligroso golpear a la gente en la cabeza y recibir un puñetazo de regreso.

Asumiendo el riesgo existente, para algunas estadísticas el boxeo es menos peligroso que otros deportes. A partir de 2014, las carreras automovilísticas tuvieron un promedio de 20 muertes al año. Los números de las carreras de caballos son difíciles de precisar, pero quizás mucho más grandes. El promedio en el fútbol americano es de 12 al año. También podríamos hacer un recuento de otros tipos de consecuencias, como diversas lesiones, pero eso es aún más difícil; lo que importa es que la cantidad total de muertes en el boxeo es menor que en otros deportes.

Eso no hace que nada de esto sea moralmente aceptable. Es sólo una comparación. Las carreras de coches y la equitación rara vez requieren defensas de su ética. Y aquí es donde nos dividimos en otros argumentos.

En la medida en que el fútbol americano ha descendido en popularidad, lo ha hecho por muchas razones. Entre ellas se encuentra la creciente preocupación de los espectadores por el número de víctimas mortales. Desde un punto de vista moral, nosotros, como seres humanos, tendemos a imponer una carga mayor a quienes cometen actos deliberados de violencia contra otros.

Esto es, hasta cierto punto, justo. Pero un piloto de carreras podría perder el control y matar a miembros de la multitud. Un accidente en 1955 mató a unos 80 espectadores. Eso nos lleva al siguiente argumento.

Probabilidad de muerte según deporte
Probabilidad de muerte según deporte
Los boxeadores saben perfectamente que realizarán un acto que puede matarlos o herirlos. Si usted valora la libertad individual como una virtud, eso también importa en este cálculo. Seguramente, los espectadores que van a un evento de carreras y mueren en un accidente, saben que también están corriendo un riesgo. Pero no es exactamente el mismo tipo de elección. Es decir, en cierta medida, las personas que deciden ponerse en peligro como participantes están tomando una decisión mucho más directa de ponerse en peligro que los meros espectadores que son conscientes de las posibilidades. La ecuación de "valor de la libertad individual" a "ser puesto en peligro como no participante" es difícil de resolver; es sólo que esta consideración pone las cosas en un plano más parejo de lo que podría parecer inicialmente.

Eso no significa que la libertad individual lo sea todo. Pero en nuestra sociedad, y con razón, los adultos que dan su consentimiento en su sano juicio son capaces de hacer casi todo lo que quieran unos con otros. La clave es "adultos que consienten".

Una respuesta común a esta pregunta sobre la libertad individual es una pregunta sobre la cantidad de opciones que realmente tenían los boxeadores para entrar en el ring. Su libertad se ve comprometida, según esa línea de pensamiento, por la desesperación nacida de la pobreza. Hay casos en los que claramente no es así. Patrick Day tenía una licenciatura. Tenía opciones. El boxeo es la elección que hizo.

Esto nos lleva, sin embargo, al siguiente argumento. Incluso en los casos en los que uno podría ver a un boxeador como "forzado" a la profesión, el boxeo es mejor que las alternativas que para muchas personas que nacieron en una pobreza desesperante o con una educación en duros ambientes - porque no se equivoquen, hay alternativas. "El boxeo me salvó la vida" es un estribillo común de muchos profesionales.

No hay manera de cuantificar el número de personas para quienes el boxeo era una forma más segura de violencia que la podrían haber sufrido por las calles, o aquellos que dijeron que el boxeo les dio la disciplina que necesitaban para sobrevivir. El número es enorme. Y eso incluye a los que no se hicieron ricos ni famosos, pero que lograron transformar sus vidas a mejor. El tipo que gana una bolsa modesta en el cuadrilátero aún perdiendo, en la mayoría de los casos, va a ser mejor para sí mismo y para la sociedad que si en vez de eso atracara a inocentes o fuera a la cárcel por golpear a personas fuera de un ring.

En lo básico, me considero una persona utilitaria, filosóficamente hablando: En pocas palabras, es la idea de que lo que es bueno, es lo que causa más felicidad para el mayor número, y lo que es malo, es lo que causa el mayor sufrimiento para el mayor número. Un contraargumento al utilitarismo son las batallas de gladiadores, las cuales inducen el sufrimiento de unos pocos por la mayor felicidad que se da a los que la ven. Y es por eso que digo "en lo básico”.

John Stuart Mill
John Stuart Mill, teórico del utilitarismo
Mi opinión es que mientras haya ciertos valores que tiendan a producir felicidad, tienen valor. Y, cuando hay que tomar una decisión entre maximizar la felicidad o minimizar el dolor, el énfasis debe estar puesto en minimizar el dolor. Las batallas de gladiadores son una violación de todo eso - la mayoría eran esclavos o personas que de otra manera no querían entrar en batalla, condenados contra sus libertades individuales.

Pero hay maneras en las que el boxeo produce felicidad para otros de una manera que importa. Diga lo que quiera de la carrera política de Manny Pacquiao y si ha producido resultados morales positivos, pero el dinero que ha ganado boxeando no ha sido sólo para él. Calculó en 2016 que había regalado 200 millones de dólares, y eso no suena como un número demasiado absurdo teniendo en cuenta la cantidad de dinero que ha ganado en su carrera. Lo que es más, para algunos, el boxeo es una liberación catártica que podría sofocar sus propios impulsos violentos. Esto es sólo para algunos, tristemente, ya que he conocido el tipo de fanáticos del boxeo que son violentos y disfrutan del boxeo incluso cuando hay lesiones o muertes. No sé cuántos reciben esa catarsis frente a aquellos cuyos peores impulsos son reforzados, así que este cálculo en particular es difícil. Es sólo para decir que no todo es negativo.

En relación con esto, existe el caso del boxeo como ennoblecedor y, por lo tanto, bueno para los no participantes. Ha habido momentos en los que algunos combates han sido realmente inspiradores, como cada vez que triunfa el que no es favorito, o los que han superado discriminaciones, como Joe Louis vs Max Schmeling II.

A nivel personal, como participante indirecto en el boxeo escribiendo sobre ello, hago campaña para hacer que el deporte sea lo más seguro posible. Estoy a favor de que las normas de seguridad se apliquen de forma más estricta. Rara vez critico a los árbitros que detienen un combate antes que después. Mi voz no es más que una. Aún así, donde la tengo, la uso.

Si ninguno de estos argumentos te satisfacen, bien, bienvenido a mi mundo. No estoy completamente seguro de que no estaríamos mejor en un mundo donde el boxeo no existiera. Tal vez el chico de la calle que eligió el boxeo no lo hubiera hecho si no hubiera un mercado que paga para ver la violencia; tal vez nosotros, como sociedad, podríamos gastar el dinero que actualmente dedicamos a las entradas de boxeo, a programas educativos para ese joden de la calle.

Pero eso es una utopía. Tenemos que ser al menos un poco realistas a la hora de debatir cuestiones morales. El boxeo existe. No va a desaparecer pronto, a pesar de la perpetua predicción que se lleva diciendo desde el amanecer del boxeo: "el boxeo se está muriendo".

Cuando era mucho más joven, el boxeo me parecía censurable. Pero hay defensas plausibles para el boxeo. No sé si alguna vez me sentiré realmente cómodo con este deporte, o con mi disfrute del mismo. Tal vez algún día los contras morales superen a los pros para mí, en su totalidad, como los días en que muere un boxeador, y lo dejaré para siempre. Pero aquí es donde estoy hoy. No es un trabajo académico. Es la respuesta de una persona a una pregunta.

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